
La población mundial creció ocho veces desde 1800 —de menos de 1 000 millones a más de 8 000 millones—, impulsada primero por el descenso de la mortalidad y, más tarde, por mejoras socioeconómicas que han ido moderando la natalidad. En América, EE. UU., Brasil y México concentran hoy más de la mitad de los habitantes del continente, aunque la velocidad de crecimiento se ha desacelerado en la mayoría de los países.
