
Antecedente:
La Cuenca del Río Alto Atoyac está catalogada como uno de los tres infiernos ambientales de México y además fue declarada Región de Emergencia Sanitaria y Ambiental (RESA) por el Gobierno Federal debido a graves afectaciones a la salud humana relacionadas con la contaminación ambiental. Para dar idea del impacto ambiental y sanitario que se ha derivado, hagámos una breve reseña sobre el origen y evolución del problema
La devastación socioambiental en la cuenca comenzó en la década de 1960 con la construcción de la autopista México-Puebla y la instalación de grandes corredores industriales. En la década de 1990, tras la entrada en vigor del Tratado de Libre Comercio de América del Norte, el crecimiento industrial se aceleró y aumentó significativamente la problemática ambiental.

Enumeremos los puntos incidentes mas graves desde 1970:
- En cuanto a la actividad agrícola, aproximadamente el 60% del territorio de la cuenca es área agrícola, con uso intensivo de agrotóxicos como plaguicidas y fertilizantes sintéticos que contribuyen a la contaminación.
- La deforestación ha reducido drásticamente la cobertura boscosa en la región, con una disminución del 74% entre 1979 y 2014, incrementando la vulnerabilidad ambiental.
- En términos industriales, la cuenca cuenta con cientos de empresas y talleres que vierten aguas residuales muy tóxicas directamente a los cauces, además de contaminantes al aire y al suelo. En 2022 se registraron al menos 219 empresas que vertieron aguas residuales diariamente, y se estima que en la cuenca hay más de 300 empresas contaminantes, incluyendo negocios informales y talleres que afectan severamente la calidad ambiental.
- La infraestructura para el tratamiento de aguas residuales es insuficiente, con muchas plantas tratadoras en ruinas o inoperables, lo que significa que diariamente grandes volúmenes de agua contaminada se descargan sin tratamiento a los ríos y barrancas, agravando la crisis ambiental.
- La contaminación química, incluyendo compuestos cancerígenos y coliformes fecales, ha generado graves impactos en la salud de la población, con incrementos en enfermedades crónicas como cáncer e insuficiencia renal.
Repercusiones ambientales y en salud
- Degradación de ecosistemas acuáticos y terrestres, reducción significativa de bosques y alteración del balance ecológico.
- Contaminación de agua para consumo y uso agrícola que afecta calidad de vida y medios de subsistencia.
- Aumento de enfermedades crónicas no transmisibles, incluyendo cáncer, abortos espontáneos, y problemas renales.
- Exposición prolongada a sustancias tóxicas vía agua, suelo, aire y alimentos con efectos agudos y crónicos.
Este panorama muestra una historia de crecimiento económico basado en modelos industriales y agrícolas contaminantes con falta de regulación efectiva y tratamiento de residuos, que han llevado a una severa crisis socioambiental y sanitaria en la Cuenca del Alto Atoyac. La respuesta institucional ha sido insuficiente para revertir el daño acumulado.
12,500 viviendas sin infraestructura básica de servicio en la zona metropolitana de Puebla

- 65 millones de m3 de descargas de la red pública e industria van directo a los cuerpos de agua superficiales de la metrópolis, ya que la empresa privada que tiene concesionado el servicio no realiza el saneamiento(60%)
- 12,500 viviendas sin drenaje ni acometida de agua en el hogar son altamente vulnerables a padecimientos de enfermedades catastróficas
- Mas de un millón de mujeres a merced de padecer cáncer y abortos a causa de radicar en las cercanías de los ríos alimentadores de la presa Manuel Avila Camacho, Valsequillo.
- Alta contaminación tóxica por metales pesados en el aire por aerosoles, del suelo por filtración y productos agrícolas por riego en el desboque de la presa mencionada.
Panorama esperado a corto plazo
- Se prevé una mejora gradual en la calidad del agua y en los servicios ambientales hidrológicos debido a la restauración de áreas prioritarias con alto potencial para infiltración y recarga hídrica, así como conservación del bosque y suelo.
- Los beneficios para la salud pública podrían reflejarse a mediano plazo con la reducción de episodios agudos de enfermedades relacionadas con contaminación, aunque los daños crónicos requerirán más tiempo para revertirse.
- La coordinación y compromiso político público-privado seguirá siendo clave para ejecutar efectivamente las acciones y evitar rezagos o corrupción en la administración de recursos.
- Se necesitan fortalecer las capacidades técnicas y financieras municipales para el tratamiento adecuado de aguas residuales y manejo integral de residuos industriales, lo que es un gran desafío actual.
Probablemente la cuenca necesitará varios años más de acciones integrales, monitoreo continuo y participación activa de todos los actores para lograr una restauración ambiental profunda y resarcir los daños sanitarios históricos.
En resumen, las iniciativas actuales son un paso importante pero los retos técnicos, sociales y políticos todavía son elevados para restaurar completamente la cuenca y proteger a la población en el corto plazo. La vigilancia, transparencia y compromiso multiactor serán decisivos para alcanzar resultados sostenibles.
Developed: Norberto Barreda López (Ambientalista)
